Liderazgo en tiempos
complejos

Las organizaciones están compuestas al menos por las siguientes instancias, las personas, la infraestructura, la tecnología; instancias que al ser bien administradas dan la opción de lograr objetivos y alcanzar metas, dando opciones de mejoras tanto a los dueños del capital, como a la sociedad y a las personas o trabajadores; sin embargo, los estudiosos y los textos les dan una importancia relevante a las personas en este proceso.

Cuando se revisa el desarrollo del pensamiento administrativo, sin duda se pone énfasis en las personas a medida que este proceso va evolucionando, de ser una actividad meramente mecanicista, hoy el énfasis esta puesto en las personas y en especial, como estas pueden ser felices por medio de las actividades que se desarrollan dentro de las organizaciones, para este logro, es necesario que alguien pueda liderar este proceso, dado que las personas presentaran multiplicidad de necesidades y motivaciones, las qué no siempre se encuentran alineadas con las que tienen las organizaciones en particular.

La verticalidad u horizontalidad que muestren las líneas de autoridad, generalmente se asocian al tipo de liderazgo que existen dentro de las organizaciones; así entonces cuando miramos una organización con liderazgo vertical, generalmente estamos frente a un liderazgo en donde las posibilidades de desarrollo personal se ven minimizadas y las personas no solo sienten que deben obedecer, sino que su discrecionalidad se ve restringida a lo que es indicado desde la cima de la organización.

La horizontalidad, proporciona la oportunidad que las personas puedan expresar de alguna manera sus tendencias, sus gustos personales y aporten desde esas perspectivas a los logros de la organización, permitiendo espacios a la creatividad y la innovación, que por estos días son sustento de estas al considerar el especial momento que vive la humanidad.

Para el logro de lo anterior, es necesario reconocer un liderazgo que aúne las diferencias que son naturales en entre las personas, aportando al perfeccionamiento de la calidad, mejorar el carácter, modelar la forma de pensar sin perder la identidad, repensar los valores y principios y desarrollar valentía para enfrentar los desafíos.

Si se considera la situación que se vive actualmente, se ha de tomar en cuenta que los colaboradores han perdido gran parte de la seguridad que les entregaba la organización a la cual prestaban sus servicios, viendo amenazada su fuente de trabajo y por ende llevando sus temores mucho mas allá de las fronteras de sus fuentes laborales; haciendo una sinergia negativa y afectado a la sociedad en su conjunto; un liderazgo fuerte, pero centrado en las personas y sus intereses puede revertir la situación, tal vez no en su totalidad, pero aportando a solucionar el resquebrajamiento que ha tenido la moral de los colaboradores.

La pregunta que nace entonces es ¿Cuáles es el papel que deberá enfrentar el líder para los tiempos que se vienen?

Antes de intentar una respuesta, es necesario señalar que el mundo necesita una adecuación de las organizaciones en todos lo ámbitos, la forma en como en como harán la producción, en como se relacionaran con sus clientes, con sus proveedores, como utilizaran la tecnología y las relaciones que existirán tanto dentro como fuera de las mismas; el mundo cambió, el mundo requiere entonces un liderazgo que enfrente por lo menos los siguientes aspectos.

La primera actividad que deberá hacer un líder para este tiempo será explorar las posibilidades que permitan alcanzar tanto la visión como la misión de la organización y desde esa perspectiva realizar una estimulación permanente al desarrollo de la cultura organizacional propia, poniendo énfasis en los stakeholders, de tal manera que la estrategia organizacional sea el plan de ruta del cual el líder no se deberá apartar, mirando y evaluando siempre las posibilidades que le presenta el camino.

Una segunda actividad que deberá realizara el líder para sortear el momento que se vive, será alinear la estructura, los sistemas y los procesos operativos a la misión y visión, de manera que sea posible satisfacer las necesidades de los clientes tanto externos como internos, y en especial los internos, pues el desempeño de la organización se vera reflejado en la productividad; entonces el trabajo del líder será que los colaboradores comprendan a cabalidad estos puntos, invitarlos a crear y mejorar de manera continua,  de tal manera que el cliente perciba que “toda” la organización esta alineada en una estrategia que esta diseñada para ellos, los clientes.

Por último el líder deberá reconocer en sus colaboradores los talentos que esos poseen, como el ingenio, la inteligencia y la creatividad entre tantas otras cosas, cuando es posible reconocer estas cualidades y atributos, entonces es posible crear una sinergia que libera los talentos de las personas, permitiendo una comunión entre los objetivos de estos y los que tiene la organización, logrando que puedan identificarse entre ellos, logrando beneficios para todos los involucrados en estos procesos.

 Es necesario revisar la actuación de los líderes en estos tiempos, no centrarse única y exclusivamente en la dirección, que es simplemente hacer las cosas bien, más bien centrados en la forma en como se alcanzan objetivos de manera eficiente, mientras que el liderazgo siempre nos llevara por el camino de hacer las cosas apropiadamente, el líder debe tener la capacidad de cuestionar lo establecido.

El nuevo líder requiere un cambio de paradigma emocional, requiere centrar su mirada en la mirada que tienen sus colaboradores y desde dentro  realizar los cambios necesarios para enfrentar un futuro incierto, las vacunas son necesarias, pero no serán ni efectivas ni eficientes, si no se es capaz de liderar el sentir de los colaboradores, que por estos días están llenos de incertidumbre y temor, el nuevo líder requiere de un cambio de mirada y permitir que quienes están en su línea de trabajo, tengan la posibilidad cierta, de desarrollar modelos productivos, en donde se sientan cómodos para hacer frente al exterior; tal vez hoy se requiere un líder que muestre humildad, valentía e integridad.

Patricio Ayala E.

Prof. Universidad de Santiago Chile
Mag. Gerencia y Políticas públicas

Ir arriba