Ordenamiento Territorial y Gestión Climática

El cambio climático es un hecho, datos duros lo confirman, la temperatura sube de manera sostenida año tras año, por tal motivo, las condiciones de hábitat humano sufrirán un impacto irreversible, eso es independientemente, de que logremos fijar la temperatura en 1,5ªC grados más, aspecto que ya es complejo, en especial cuando los acuerdos de París, no han sido respetados ni medidos por todos aquellos que lo suscribieron.

Uno de los temas que debiesen preocupar y ocupar a las autoridades políticas y líderes sociales en este escenario cambiante y globalizante es el ordenamiento territorial, ya que, los posibles efectos perniciosos impactarán y transformaran escenarios ya fragilizados por la intervención antrópica, lo cual no solo provocará daños en bienes materiales, sino que también, afectará la calidad de vida y la vida misma de numerosas personas. La situación descrita en el caso particular para Santiago se visibiliza frente a eventos climáticos inesperados y atemporales, que si bien, estás anomalías tienen cierta recurrencia histórica, se constituirán con el devenir de las décadas en fenómenos cada vez más recurrentes.

La gestión climática es una nueva arista que deberíamos empezar a observar, conjuntamente con la formación de nuevos especialistas, con sólidos conocimientos en climatología y ordenamiento territorial, pues cada intervención que se materialice sobre el espacio geográfico, requiere de una gestión responsable, científica desde un punto de vista material y ambiental.

Este escenario demanda no dejar solo al arbitrio del mercado cuestiones que tienen relación con la disponibilidad y uso del territorio, pues estamos hablando de personas y el consiguiente riesgo al que pueden quedar expuestas.

Entonces, la gestión climática podría entenderse como el “fortalecimiento de las capacidades locales, nacionales y regionales para diseñar e implementar medidas de gestión de riesgos, mediante la coordinación de una amplia gama de actores, tales como gobiernos nacionales, organizaciones no gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil y miembros de la comunidad científica” (PNUD, 2010) que apunten a minimizar los efectos contraproducentes que provoca el alza de las temperaturas y el calentamiento global, en tanto, el ordenamiento territorial lo entenderemos como “la búsqueda de la disposición correcta, equilibrada y armónica de la interacción de los componentes del territorio. Entre ellos, la forma que adquiere el sistema de asentamientos humanos, dado su carácter complementario e indisoluble en la formación del territorio” (Gross, Patricio, 1998), por tal motivo, es de suma importancia que se respeten los equilibrios naturales de cada espacio con sus propias particularidades, pues frente a una acción climática cambiante, estos escenarios gatillan respuestas ambientales impredecibles, ya sea por eventos extraordinarios y/o peligrosos.

Las actuales manifestaciones climáticas nos están revelando que la incidencia de fenómenos atmosféricos cada vez más intensos y concentrados impactan de manera brutal sobre un hábitat humano y urbano, que no ha sido planificado de acuerdo a sus componentes naturales, sino que la variable económica ha jugado el rol de decisión para la intervención, tal nomenclatura afecta y afectará con especial dureza a espacios menos preparados, generalmente ocupados por poblaciones más vulnerables, dejados fuera del interés público y del legislador.

La acción climática y sus efectos, no deben ser mirados desde un televisor que reporta e informa sobre los hechos consumados, sino que a la autoridad debería entenderlo como un imperativo ético y social, que nunca debiesen pagar aquellos que tienen menos, como tampoco la infraestructura pública y privada. La plantificación territorial, el uso del suelo en toda su extensión, como la proyección de los espacios intervenidos son desafíos inmediatos ante al cambio climático, el cual seguirá modificando el ecosistema natural y antrópico, más allá de que logremos frenar el alza de las temperaturas y disminuir los gases efecto de invernadero (GEI).

(Dr). Luis Navarro Castillo

Ing. Ambinetal
Geógrafo

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